Unidad Cósmica

swami sivananda 2020 04 02Swami Sivananda Saraswati

Hay una conciencia común que impregna a todas las criaturas. Esa es la verdad. Esa es la realidad suprema que subyace a toda esta variedad de nombres y formas. Este es el lienzo sobre el que se pinta, altera, mejora y elimina este universo en constante cambio.

La unidad es la verdad. La variedad es apariencia. Cada unidad de esta variedad no es simplemente una parte de la gran unidad, sino que es idéntica a la unidad. El caparazón del ego, creado misteriosamente para encerrar a cada individuo, eventualmente tiene que romperse para que esta unidad cósmica pueda realizarse.

La realización de esta unidad no es un evento que pueda posponerse para satisfacer la conveniencia de cualquier persona. Es la necesidad más vital de cada hora. De hecho, el cosmos vigila cada acto de cada ser humano y supervisa hasta qué punto el individuo ha podido progresar hacia la realización de la unidad cósmica. En la medida en que uno ha descuidado esta tarea urgente, uno no ha podido vivir. El buscador vigilante, por otro lado, hace de cada momento de la vida como ser humano un eslabón en la cadena de incesante esfuerzo que lo acerca más y más al objetivo de la conciencia cósmica.

 

Las guerras no pueden acabar con las guerras. Las falsedades no pueden promover la verdad. La búsqueda de la paz suprema lleva al buscador de la paz a una paz mayor y más profunda. El martilleo del caparazón del ego con los ejes de la sabiduría brinda de momento en momento una visión cada vez más amplia de la unidad cósmica, una expansión del corazón que incluye a más y más seres de la creación en el cálido abrazo del amor. Cuando se rompe el caparazón, todas las tendencias separatistas se desvanecen y el individuo ya no se enfrenta a los demás, sino que es uno con todos, eterno, inmortal y siempre feliz.

La persona sabia necesita hacer un esfuerzo consciente para lograr esta realización. Ese es el propósito de la vida. Este es el principio supremo que gobierna todas las actividades de los seres humanos en la tierra.

Esta gloriosa verdad debería ser transmitida por todo el mundo. Todos deberían recordar constantemente esta verdad. Solo entonces las personas se entenderán. Solo entonces las naciones se darán cuenta de que los límites artificiales son por conveniencia administrativa y no para generar odio hacia los demás. Solo entonces todos los sectores de la sociedad en todo el mundo considerarán servir a "la otra persona", que no es otra que el propio ser, como el único fin y objetivo de la vida en la tierra. Porque a través de tal servicio se realiza la conciencia cósmica. Así, la paz mundial está asegurada mediante la paz individual.

Fuente: “Cosmic Unity”, Swami Sivananda Saraswati. Yoga Magazine, enero 2005