Maestro, consejero e inspirador

Satsang de domingo 2019 05 12

 

Swami Niranjanananda Saraswati

Las personas tienen ideas peculiares sobre el guru, ya que lo ven como el iluminado. Guru es un título dado por los estudiantes a su maestro, su profesor. Sin embargo, un guru es y siempre se ve a sí mismo como un discípulo. Swami Sivananda y Swami Satyananda fueron llamados gurus por todos, sin embargo, vivieron como discípulos. No ha habido una comprensión clara de lo que realmente es el concepto de guru y se ha distorsionado. En la tradición sannyasa, el guru se ve de tres maneras: primero como maestro, segundo como consejero y tercero como inspirador. Estas son las tres definiciones de la palabra guru.

El maestro

Como profesor, enseña al alumno una materia, un tema y una técnica. Como maestro, crea la base para entender una materia y un tema. Como maestro, brinda los bloques básicos de construcción y enseña cómo construir con estos bloques. Los gurus no dan el edificio terminado, en lugar de eso, le enseñan a uno cómo construirlo.

No son desarrolladores de condominios. No hacen el edificio para que uno pueda alquilarlo, arrendarlo o comprarlo y vivir en él. No, uno tiene que construir su propia vida, su propia naturaleza, su propia personalidad y carácter.

El guru solo puede señalar el camino y más allá de eso no hay otro rol. Es nuestra propia limitación, incapacidad y percepción lo que hace que uno pueda seguir las instrucciones o no.

El consejero

En su segundo papel, el guru se convierte en consejero. Cuando el estudiante ha comprendido los conceptos básicos, el maestro aconseja sobre la secuencia y la progresión del esfuerzo y la sadhana del estudiante.

El consejero no proporciona soluciones a los problemas de la vida, como los problemas materiales, sociales, económicos o personales. Ese no es su papel. No es un consejero social o psicológico. Es un consejero espiritual para la sadhana, nada más.

El rol del consejero es ayudar a reconstruir la propia naturaleza y personalidad de la mejor manera posible. No obstante, uno tiene que hacerse responsable de sus propias limitaciones, incapacidades y entendimiento. Uno debe tener el discernimiento necesario para conocer la intención del consejero sin superponer su propia idiosincrasia en la intención y la instrucción que se le brinda.

El inspirador

El tercer aspecto del guru es el de inspirador. Después de que uno ha adquirido las habilidades para crear su propia visión y su propio edificio, el guru se convierte en un inspirador que mantiene al aspirante motivado para andar por el camino correcto.

El inspirador no es la persona que proporciona soluciones a los problemas. El guru no interfiere en las vidas de otras personas; no les dice qué hacer con sus vidas. El guru no tiene nada que ver con la vida personal de uno. No dice cómo uno tiene que vivir, qué comer o cuándo dormir. Esto debe basarse en el propio sentido común, la rutina y la actividad diaria particulares de cada uno.

El papel del guru

El gurú no es un consultor social o un solucionador de problemas. No se responsabiliza ni se hace cargo de la vida y las acciones del alumno, sino que el guru inspira a los aspirantes a ser responsables de sus propios esfuerzos y los motiva a cumplir su objetivo en la vida de una manera positiva.

El guru solo proporciona la enseñanza, los consejos sobre cómo construir la propia naturaleza y personalidad, y la inspiración. Este concepto debe traducirse en una actividad cotidiana, sin la cual uno no puede vivir ninguna disciplina espiritual o cultivar la comprensión.

El guru es una persona que tiene que ser objetiva y desapegada de todo lo demás. Su función es capacitarlo a uno para asumir la responsabilidad de sí mismo con sabiduría, claridad y entendimiento. El rol del guru también es garantizar que uno siga el camino del dharma y guiarlo en él, siempre que el aspirante esté dispuesto a recorrer el camino del dharma.

El guru proporciona las herramientas adecuadas y la inspiración para lidiar con el propio yo, pero el uso de estas herramientas depende de cada individuo. Así como un cuchillo puede usarse para dañar o para salvar a una persona, las herramientas no son responsables. Es la acción de la persona que usa la herramienta la que decide su aplicación adecuada o incorrecta.

—21 de diciembre de 2013, Ganga Darshan, Munger, India

Fuente: "Teacher, Adviser and Inspirer". Swami Niranjanananda Saraswati. Yoga Magazine, Julio 2015