Pasos en el camino espiritual

Sivanada yogamag 201309 postDe las enseñanzas de Swami Sivananda Saraswati

La sal de la vida es el servicio desinteresado, el pan de la vida es el amor universal, el agua de la vida es la pureza. Por lo tanto, sirve ama y sé puro. La fragancia de la vida es la generosidad, la dulzura de la vida es la devoción, el eje de la vida es la meditación. El objetivo de la vida es la autorrealización. Por lo tanto, sé puro y generoso, sé bueno y haz el bien, medita y realiza el Ser.

Servir: El primer paso en el camino espiritual es el servicio desinteresado de la humanidad. El servicio desinteresado es la consigna en el camino hacia la salvación. El servicio siempre eleva y lo hace a uno divino. El servicio purifica, redime y energiza. Vivir la vida a través del servicio es tener intimidad con el secreto más íntimo de la vida. Servir a la humanidad con sinceridad y sentimiento es estar en unión con la conciencia cósmica.

 

Amar: El amor es verdad y el amor es bien. Es la máxima expresión del alma. Es la esperanza del mundo. Donde hay amor, hay paz, y donde hay paz, hay alegría. Uno debería difundir el evangelio del amor cósmico por todo el mundo. Deja que el mensaje del amor llegue a los corazones de todos y despierte la hermandad en el seno de la humanidad. El mundo tiene que estar rodeado con un corazón de amor.

Dar: Uno debe ayudar a los pobres, enfermos, desamparados, huérfanos y viudas. Si una persona da, la riqueza del mundo es suya. Es el secreto de la abundancia y la vida divina. Por lo tanto, dar, dar, dar. Una persona vive con lo que obtiene, pero se gana la vida con lo que da. Si uno da en abundancia, disfrutará de paz y prosperidad, alcanzará la pureza de corazón y experimentará una emoción indescriptible de éxtasis divino y felicidad espiritual. Esto le da una tremenda fuerza interior. Un aspirante debe irradiar pensamientos de buena voluntad y compartir lo que tiene con los demás. Debería usar su riqueza material, conocimiento y sabiduría espiritual como un grupo de bienes divinos para el beneficio de los hijos de Dios. La oración acerca al aspirante a la mitad del camino hacia Dios, el ayuno a la puerta de su morada suprema, y la caridad le otorga la entrada.

Purificar: la pureza mental otorga calma, alegría, unicidad, victoria sobre los sentidos y aptitud para alcanzar la realización, la conciencia de Dios. La mente debe ser purificada por la práctica de las virtudes, el autocontrol y la devoción a Dios. Una mente purificada se convierte en una amiga, porque desgasta el caparazón que cubre la verdad. No hay mayor empresa para ningún aspirante que purificar su vida de enemistad, odio y pasión y llenarla de amor, bondad y paz.

Sé bueno: la bondad es la más alta virtud. Implica amabilidad, benevolencia y moralidad. Deben cultivarse los hábitos positivos y albergarse los pensamientos divinos sublimes. Ser bueno es divino. Si un aspirante quiere ser bueno, debe ver lo que es bueno, escuchar lo que es bueno, pensar lo que es bueno, hacer lo que es bueno, hablar lo que es bueno, leer lo que es bueno, escribir lo que es bueno, comer lo que es bueno y beber lo que es bueno. En última instancia, él será bueno.

Haz el bien: una buena acción nunca se pierde. Purifica el corazón y conduce al descenso de la luz divina y al amanecer de la gracia divina. Toda buena acción es una semilla de inmortalidad. Las personas deben hacer todo lo bueno que puedan, de todas las formas que puedan, a todas las personas que puedan, en cada lugar que puedan, en todo momento, con todo el celo, la fuerza y el amor que puedan, y siempre que puedan. Su naturaleza debe ser hacer el bien.

Meditar: la meditación destruye las causas de la tristeza y el dolor. La meditación regular hace que la mente esté tranquila y estable, y abre las avenidas del conocimiento intuitivo. Cuando el practicante entra en el silencio a través de la meditación profunda, el mundo exterior y sus problemas desaparecen, y disfruta de la paz suprema. En este silencio yace la luz de las luces, la verdadera fuerza y la alegría. Tiene que cerrar las puertas de los sentidos y aquietar sus pensamientos y emociones. Cuando permanezca quieto en las primeras horas de la mañana, tenga una actitud receptiva y se comunique con el Señor, disfrutará de la paz permanente del silencio.

Realizar: Todos deberían vivir para tomar conciencia del ser superior interno. Ninguna visión de la verdad o de Dios es posible sin aniquilar el ego. La meta de la vida es la realización de Dios."

"Steps on the Spiritual Path". Yoga Magazine, septiembre 2013