Las enseñanzas de Krishna

Por Swami Niranjanananda Saraswati

Krishna representa el alma superior y la bienaventuranza. Krishna nació hace 5.520 años. Antes del nacimiento de Krishna, una profecía relacionada con Kansa, un rey tiránico, decía que el octavo hijo de la hermana de Kansa sería la causa de su muerte. Sucedió que este niño era Krishna, el hijo de Devaki y Vasudeva, nacido en una prisión en Mathura. Pasó su infancia en Gokul y Vrindavan con Yashoda y Nanda.

Krishna demostró ser un niño con habilidades extraordinarias. Fue reconocido como un avatar. ¿Qué es un avatar? ¿Realmente Dios nace en la forma de un ser humano? No lo sabemos, pero de acuerdo con todas las conclusiones, se han definido ciertos parámetros que determinan quién es un yogui, quién es un siddha, quién es un acharya, quién es un sannyasin y quién es un avatar. En el transcurso de la vida de Krishna, todas las cualidades de un avatar se vieron en él. Por lo tanto, se lo considera un avatar. Como pensadores, no como devotos o bhaktas, también podemos aceptar que tenía ciertas cualidades que la gente en general no tiene. Se expresó de cierta manera extrahumana y, por lo tanto, estaba dotado de cualidades extraordinarias.

 

Propósito humanitario

Las cualidades extraordinarias de Krishna se vieron cuando era solo un niño. Hay un propósito en la vida de cada uno y el propósito de aquellos a quienes consideramos avatares o siddhas o yoguis es humanitario. El objetivo es mejorar la calidad de vida, indicar un camino, un proceso, una dirección por la cual se puede alcanzar la armonía, la satisfacción y el contentamiento.

El tema central de la vida de Krishna no fue la destrucción de los malvados o la protección de los piadosos. A pesar de lo que dice el Bhagavad Gita, sería injustificado creer que él nació para cumplir este propósito porque, si lo hubiera dicho, no sería un avatar. La relación entre el individuo y Dios no es la relación de los piadosos y los malvados. La maldad es un rasgo o tendencia de la personalidad. La interacción con el poder divino ocurre en otra dimensión, una donde la maldad es superada por el continuo recuerdo y pensamiento de Dios. Incluso Kansa, que era malvado, no hizo nada más que pensar y soñar con Krishna desde el momento de la profecía hasta el momento de su muerte. Si el recuerdo se debió al miedo o al afecto no es lo importante; lo importante es que el proceso de pensamiento fue continuo y constante. Desde el momento del secuestro de Sita hasta el momento de su muerte, Ravana pensaba continuamente en Rama. La relación que un individuo tiene con Dios trasciende su naturaleza perversa y piadosa. La maldad y la piedad son expresiones externas de la personalidad humana, pero el pensamiento y el recuerdo que es continuo, permanente e ininterrumpido indican la conciencia y la relación que uno tiene con el poder superior, con Dios.

El establecimiento del dharma

El foco de la vida de Krishna fue el establecimiento del dharma. El dharma se identifica como un purushartha. Dharma no es una creencia, un concepto o una religión; dharma es acción, esfuerzo. Esta acción y esfuerzo debería llevar a experimentar la naturaleza divina que está dormida en cada ser. Krishna quiso establecer este concepto de dharma desde el momento en que se hizo consciente de sí mismo.

En el festival de Ganga Dashahara, las mujeres depositan velas o lámparas flotantes en el río como una forma de adoración. Una historia cuanta que cuando Krishna era muy joven acompañó a su madre, Yashoda, a las orillas del río para observar este ritual. Cuando vio a la gente poniendo pequeñas velas en el río, él mismo entró en el agua y cada vez que una lámpara o una vela flotaba, lo levantaba y lo colocaba en la orilla del río.

Cuando su madre le preguntó qué estaba haciendo, él respondió: "Madre, todas las velas que se me acercan las recojo y las pongo en la orilla. Mis pequeñas manos no pueden alcanzar las velas que están a mitad de camino o cerca de la otra orilla, pero cualquier lámpara que flota hacia mí la recojo y la pongo en la orilla".

Las luces de las lámparas o las velas representan las almas individuales que flotan en esta corriente del samsara. Aquellos que están demasiado lejos quedan desatendidos, pero las almas que flotan hacia la naturaleza piadosa son inmediatamente recogidas y salvadas. El propósito del dharma es acercarse a lo Divino, nada más.

Comprometerse con el karma

Las enseñanzas que nos pueden acercar a Dios cambian de una época a otra, de civilización en civilización. En Satya Yuga, el método fue tapasya. En esta era, conocido como Kali Yuga, Buda, Mahavir, Cristo, todos los santos y sabios, han dicho que la forma de religión debería ser el amor y la compasión. Ser compasivo, amoroso y amable con los demás fue la enseñanza de estos sabios para esta era.

Sin embargo, ¿cuáles hubieran sido las enseñanzas en otro momento, en el pasado, cuando las personas tenían un estilo de vida diferente y vivían de acuerdo con los preceptos del dharma? La enseñanza relevante para esa edad, según lo enunció Krishna y como se enunció en el tiempo de Rama, fue el compromiso con el karma. Rama no indicó ser compasivos, eso era parte de la expresión natural de esa sociedad. No había pobreza, todos tenían suficiente. No había necesidad de ser caritativo. La gente era caritativa, compasiva, amorosa y amable por naturaleza; era parte de la expresión de su personalidad. Hoy no somos caritativos, amorosos y amables por naturaleza; por nuestra naturaleza estamos creando una sociedad egocéntrica y centrada en sí misma. Entonces, las enseñanzas deben cambiar para adaptarse al momento y a la mentalidad de las personas que forman una sociedad determinada.

En los tiempos de Krishna y Rama, cuando había abundancia en todas partes, cuando no había una pobreza desenfrenada, cuando la adhesión al dharma era una parte integral del acto humano, había confusión sobre si para alcanzar a Dios se debía renunciar a la acción o, por el contrario, había que involucrarse con la acción. Rama y las enseñanzas a las que Rama estuvo expuesto, hablaron sobre la aceptación de la acción y la vida de acuerdo con las demandas de la situación. Krishna, y las enseñanzas de Krishna, hablan de aceptar y realizar la acción. Esta idea es la filosofía subyacente de la vida que se practicaba en aquellos tiempos.

En el Bhagavad Gita el énfasis estuvo puesto en la aceptación, el desempeño y la realización de acciones. También se dice que el conocimiento de la acción, el conocimiento de la participación humana en la vida, en esta creación, la comprensión del papel que cada ser humano tiene que jugar, es un tema muy secreto que nunca ha sido revelado. Pero es solo a través de la perfección en la acción que uno puede mejorar la calidad de vida.

Perfección en la acción

Esta creencia es válida incluso hoy en día. Todos los maestros, después de haber alcanzado la más alta realización, se han involucrado seriamente con el karma. Buda, después de alcanzar el nirvana, se sumergió en el karma; no se aisló del mundo. Mahavir, después de alcanzar el nirvana, se sumergió de cabeza en el karma. No buscó el aislamiento de la cima de una montaña. Ramana Maharishi, después de obtener moksha, se sumergió en el karma. Esa ha sido la tendencia seguida por cada vidente y santo en esta era, ya sea Maharishi Dayananda o Ramakrishna Paramahamsa o Swami Vivekananda o Swami Sivananda o Swami Satyananda.

Cuando vemos que estos ejemplos vivientes de gente que alcanzó la liberación se involucran nuevamente en la acción, tenemos que cambiar nuestra manera de pensar. La creencia común es que no se necesita hacer nada después de alcanzar la realización, que uno es libre de retirarse a las montañas o de vivir una vida solitaria. Es posible que por este malentendido muchos sadhakas no logran avanzar en la vida espiritual. Nos aislamos a nosotros mismos creando paredes de silencio a nuestro alrededor, meditando por diez o veinte horas al día. Pero eso no tiene sentido porque la experiencia transformadora de la vida reside en el karma, no en la meditación. Esto es lo que demuestra la vida de estos sabios.

El karma, no la meditación, ha sido la filosofía central de la vida espiritual. Si se sigue sinceramente, el estado de meditación se puede lograr dentro de un año. Pero ¿qué pasa con el karma que ata tu personalidad, tu naturaleza, tu individualidad a este plano y que restringe el crecimiento de la naturaleza humana al convertirse en un samskara, un deseo inconsciente, una semilla inconsciente para la felicidad y la satisfacción. ¿Cómo podemos erradicar eso? La meditación no puede erradicar las semillas creadas por el karma. La meditación puede proporcionarte fortaleza mental, emocional y psíquica, tranquilidad y armonía. Cada vez que crece la hierba, puedes cortarla y hacer que se vea hermosa en la superficie, pero las malas hierbas todavía están allí. De manera similar, cuando la mente atraviesa momentos difíciles, conflictos, tensiones, ansiedad y estrés, practica la meditación y encontrarás alivio. Hará que la superficie de la mente se vuelva tranquila y pacífica. Pero las semillas del karma, las malas hierbas del karma, están profundamente arraigadas y no pueden quitarse solo con meditación.

Para esto, el tema central en el yoga y en otras filosofías espirituales es el karma yoga. No estoy hablando del tipo de karma yoga que realizamos en el ashram o en la sociedad. Cuando asocias la palabra yoga con karma, adquiere un significado completamente diferente. Indica un proceso, un estado en el que eres el amo de tu karma y no un sujeto de tu karma. Cuando eres el maestro del karma, te vuelves un karma yogui. Cuando estás bajo la influencia del karma, estás sujeto al karma.

Este fue el mensaje que Krishna le dio a Arjuna, y a través de Arjuna a todos nosotros. Para poder transformar y armonizar la vida, a fin de comprender los secretos de la vida, para comprender tu relación con otros seres y con el universo, con el cosmos, con la creación y con Dios, debes comprender cómo interactúas con los karmas. Es un pensamiento muy simple que Krishna transmitió; sin embargo, es uno de los más difíciles de entender.

Desarrolla amor y compasión

Otro tema en las enseñanzas de Krishna es nunca estar bajo estrés. Krishna era una persona compasiva. Ninguna otra persona en la historia ha sido tan compasiva, ni Buda, ni Cristo. Hay una historia que dice que Krishna tuvo 16.000 esposas. Algunas personas incluso bromean y dicen que él fue el playboy más grande que la tierra haya visto jamás. Pero ¿qué sociedad, ya sea pasada o presente, permitiría a una persona declarar "tengo 16.000 esposas", y que esas 16.000 esposas acepten a un esposo?

La historia es que estas mujeres fueron secuestradas por un rey y liberadas por Krishna. En la sociedad oriental y también en la sociedad occidental, la creencia es que los matrimonios se hacen en el cielo. Cuando las personas han sido secuestradas y mantenidas en cautiverio en otro reino por otro rey, definitivamente se dudará de su pureza y castidad. En prisión, cualquier cosa puede suceder: violación, etc. Cuando Krishna liberó a las mujeres, él sabía que serían rechazadas por su sociedad, sus familias y sus amigos cuando volvieran a casa porque ya no serían consideradas puras. Entonces él se casó con todas ellas. ¿Se casó por pasión o por compasión?

La sociedad lo aceptó porque sabía que el amor de Krishna no era físico ni carnal. Su carácter era tal que la gente sabía que estaba proporcionando refugio y apoyo. El propio Krishna tuvo ocho esposas con las que estaba legalmente casado y proporcionó protección social a las 16.000 esposas para que pudieran vivir con dignidad. Krishna irradiaba amor. Cuando hablamos de amor, siempre pensamos en el amor físico y carnal, pero el amor no significa una relación física. Estas son definiciones muy burdas de amor. El amor verdadero es trascendental.

En India, las canciones de amor están dedicadas a Radha y Krishna para mostrar respeto por el amor que existía entre ellos.Se suponía que Radha era la amante de Krishna. Ella era muchos años mayor que él y estaba casada con otra persona, sin embargo, hoy no recordamos los nombres de las otras esposas de Krishna. En India, las canciones de amor están dedicadas a Radha y Krishna para mostrar respeto por el amor que existía entre ellos. Inclinamos nuestras cabezas hacia esa idea, esa creencia, esa filosofía. ¿Y por qué ir tan atrás en el tiempo? Lee la historia de Mira. Ella nació hace unos cientos de años. Su amor por Krishna era tan intenso que, en el momento de su muerte, su cuerpo físico se fundió con la estatua de Krishna. Ella no tuvo muerte física como la que tenemos nosotros. La fuerza de su amor era tal que su cuerpo físico se fusionó con la estatua de Krishna. ¿Podemos llamar a esto amor físico? ¿Podemos entender esta expresión de amor? No podemos. Sin embargo, cuando nos enteramos, lo respetamos e inclinamos la cabeza con reverencia. Tal amor es definitivamente trascendental.

La finalidad de las enseñanzas de Krishna es ayudar a desarrollar el amor trascendental y comprometerse con el karma. Si podemos entender estos dos conceptos, descubriremos que muchas de nuestras dudas sobre la vida, la espiritualidad y el dharma pueden ser aclaradas. Hoy, en Krishna Janmasthami, celebramos el cumpleaños de este niño extraordinario que luego fue reconocido como un avatar. También reconocemos las enseñanzas que hemos recibido de esta persona extraordinaria y asumimos un sankalpa para comprender, si no para trabajar, al menos para comprender las enseñanzas, las pautas y el camino que se nos ha mostrado a través de los ejemplos inspiradores y edificantes de su vida.

Ganga Darshan, Janmasthami.
Yoga Magazine Septiembre, 2002