Contentamiento

2021 01 03 Sw Niranjan Yoga Magazine 2017 10 pag 14Swami Niranjanananda Saraswati

Queremos ser buenas personas. Queremos ser puros y sátvicos, y a veces nos esforzamos por buscar nuestra elevación, purificación y alcanzar el estado de sattwa. A veces ni siquiera lo intentamos. Entonces, ¿cuál es la salida?

El secreto para llegar a ser bueno, puro y sátvico no radica en perseguir un deseo, sino en desarrollar la facultad del contentamiento en la vida.

Destino humano

Muchas personas quieren ser buenas, pero no están contentas y su mente atraviesa por muchos conflictos, confusiones, expectativas y necesidades. Sus deseos son expresados por la mente. Estas expresiones mentales nos alejan del estado de armonía y equilibrio de la mente que representa el estado de contentamiento.

Por lo tanto, no debemos intentar ser puros, sátvicos, buenos, felices y jocosos, sino contentarnos con la vida. De hecho, ese es el entrenamiento que necesitamos para cumplir el destino de la vida humana.

 

El destino de la vida humana no es la realización de Dios, el logro de la paz, o ser feliz y alegre. La felicidad y la paz son sólo expresiones de un estado mental en el que se experimenta contentamiento en forma contínua. Si estamos contentos, estamos en paz con nosotros mismos, somos felices. Si no hay contentamiento, cada esfuerzo e intención que busquemos en la vida será inútil porque nunca habrá satisfacción en ello. La ausencia de contentamiento nunca dará satisfacción alguna. La satisfacción sólo se alcanzará si vivimos el contentamiento.

Santosha, el contentamiento, es una cualidad y un niyama que en yoga intentamos lograr a través de la observación y la adaptación en la vida. El destino de la vida humana es descubrir la fuente del contentamiento, y como resultado de descubrir el contentamiento encontraremos paz, felicidad y alegría. Sin embargo, para establecerse en el estado de contentamiento tenemos que pasar por un proceso de sadhana.

Sadhana

Sadhana es auto-entrenamiento. Entrenarnos a nosotros mismos para ser responsables de nuestras acciones y comportamiento en la vida es el concepto yóguico del drashta, el testigo.

Muchas veces, cuando estudiamos la literatura yóguica, se nos dice que nos convirtamos en testigos de nosotros mismos. Debemos observarnos a nosotros mismos, debemos ser conscientes de nosotros mismos. Este ser testigo y observar del que habla el yoga es en realidad el descubrimiento de nuestra naturaleza. En este descubrimiento nos hacemos conscientes de nuestras necesidades, expectativas y deseos. Somos capaces de diferenciar y distinguir entre lo justo e injusto, lo apropiado y lo inapropiado, y al desarrollar la fuerza de voluntad podemos adoptar el camino apropiado, sin la necesidad de que nos dé placer.

Cuando pensamos en algo apropiado no debemos pensar en términos de placer y displacer. Hay que separar la idea de placer y displacer del concepto de lo apropiado. Lo apropiado es sólo una conciencia que nos permite descubrir lo que es beneficioso para nosotros y lo que no.

Con esta comprensión, si caminamos por el camino del yoga, se hace posible experimentar los síntomas de pureza y plenitud en la vida. Esta es la dirección del yoga.

—25 de julio de 2001, Ganga Darshan, Munger

Fuente: Contentment. Swami Niranjanananda Saraswati. Yoga Magazine, julio de 2013