Una clase al aire libre para corazones alegres

Participamos de una clase con los operarios del taller protegido Talita Kum, entusiastas practicantes.

Por Verónica Ancery

“Para mí, yoga es relajación y sacarte todos los problemas que tenés en tu cabeza. También es relajar el cuerpo. Es para estar en equilibrio, dice Patricia. “A mí me gusta el yoga; me hace sentir bien. Me siento como nueva, renovada” cuenta Verónica. Ambas son operarias del taller protegido de producción “Talita Kum”, que brinda asistencia y trabajo a 27 operarios con discapacidad. 

 

Talita Kum significa “levántate y anda” en arameo. En este taller ubicado en el partido de Lomas de Zamora, zona sur del Gran Buenos Aires, aprenden el oficio de panadería, cumplen una jornada laboral de ocho horas y ganan un sueldo.

Es un centro para la rehabilitación de personas con discapacidades que en general no cuentan con cobertura social, y también es un taller protegido de producción que busca incluir a través del trabajo a personas con capacidades diferentes.

“Algunos de estos operarios son incluso el sostén de su casa. En algunos casos su discapacidad es mixta porque tienen también algún déficit motor, pero nada de eso es impedimento para su trabajo”, explica la terapista ocupacional a cargo de la organización, Florencia Abeleira.

Patricia y Verónica son alumnas de Pilar Bó, instructora de yoga formada en las técnicas de Satyananda Yoga, que da clases en Talita Kum. La clase de hoy será en el parque municipal que está a pocas cuadras del taller, en las calles Santa Catalina y Libres del Sur.

En el camino se van presentando. Después de años de trabajar en el taller de panadería, Alejandro accedió a una jubilación y sigue yendo a Talita para participar de las clases de yoga y visitar a sus amigos. Verónica aprendió a hacer bolsos y carteras en la escuela a la que iba antes de ingresar al taller y ahora trabaja haciendo pizzetas y otras delicias. Arianna es aficionada a las preguntas y respuestas (y sabe un montón!).

Ramiro tiene alma de artista: la primera vez que Pilar fue a dar clases no tuvo mejor idea que aprovechar la postura inerte (savasana) para hacerse el desmayado. Cuando vio que corrían a buscar ayuda estalló en risas, “resucitó” alegremente y continuó con la clase. Nacho siempre está dispuesto a ayudar a sus compañeros con las asanas (posturas). Y la lista sigue. Todo el grupo tiene una alegría contagiosa.

Ya en el parque, el grupo elige un lugar sobre el pasto y al sol para comenzar con la práctica de asana.

 

La clase

La clase no es una clase tradicional. Si bien respeta la estructura y las asanas, la práctica tiene el color de sus risas, sus comentarios, preguntas y observaciones. Están muy atentos a lo que hay que hacer, se concentran en el modo correcto de hacer las prácticas y se corrigen y ayudan entre ellos.

La clase se realiza en círculo para que puedan verse entre sí, lo que les ayuda a la concentración. Cuando alguien no se da cuenta de cómo hacer los movimientos, se ayudan mutuamente. El tiempo de clase se convierte en un momento de juego e intercambio.

 

Asanas

Entre otras posturas, la práctica incluyó asanas de la serie Pawanmuktasana, parte 1 (antirreumática). Esta serie afloja y destraba las articulaciones del cuerpo. Es especialmente indicada para “eliminar bloqueos de energía en las articulaciones del cuerpo físico, mejorar la coordinación, la consciencia y la confianza en sí mismo” (1).

Tadasaba
Tadasana, el estiramiento de la palmera

También practicaron Tadasana (la postura de la palmera), Tiryaka Tadasana (la postura de la palmera meciéndose) y Kati Chakrasana (la rotación de la cintura). Estas posturas contribuyen al desarrollo del equilibrio físico y mental; alivian la congestión de los nervios que salen de la columna vertebral, masajean y ejercitan los lados de la cintura, corrigen la rigidez de la espalda y los problemas de postura; además de aliviar la tensión física y mental.

En las asanas que requieren equilibrio, el grupo inició la práctica tomándose de las manos para ayudarse. Luego se soltaron y continuaron solos, contando ya con la seguridad que el apoyo en los compañeros les dio y les sirvió como guía.

 

Saludo al sol

Tadasaba
Aprendiendo el saludo al sol

El grupo se fijó una meta: aprender el saludo al sol, Surya Namaskara, completo para diciembre. Quieren hacer una demostración a sus familias en la fiesta de fin de año. Y lo están aprendiendo postura a postura. La práctica del saludo al sol estimula y equilibra todos los sistemas del cuerpo al tiempo que relaja, estira, masajea y tonifica todas las articulaciones, músculos y órganos

 

internos.

 

Una pausa

Trikonasana, la postura del triángulo
Trikonasana, la postura del triángulo

La sombra que dan los árboles del parque es un alivio refrescante para después de la práctica de asana. Mientras el grupo se prepara para el pranayama y la relajación sentándose en círculo, Mariano regresa de su paseo y practica su postura preferida, trikonasana (la postura del triángulo), con Pilar para que les pueda sacar una foto.

 

Pranayama

Durante la práctica de pranayama, la respiración natural ayuda a conectarse y reconocer el propio sistema y patrones de respiración. Respirar por la nariz contribuye a “activar y regular la fuerza de la vida con el fin de trascender las propias fronteras o limitaciones y obtener un estado superior de vibración de la energía. Poniendo el foco de atención en la respiración se disminuye la frecuencia de inhalaciones y exhalaciones, a la vez que se establece un ritmo más relajado” (1).

 

Relajación

La relajación final ayudó al grupo a reconectar con el cuerpo y con el exterior; escuchar los sonidos que habitualmente no escuchan con tanta intensidad durante las prácticas en el salón del taller, como los pájaros, el viento, los sonidos de la calle, estimuló sus sentidos y les ayudó a relajarse más profundo.

 

Cierre

En el cierre todos se sientan en una postura de meditación, cierran los ojos, respiran profundo y cantan “OM” tres veces. Y repiten el saludo con el que se cierra la clase, “Hari Om Tat Sat”, que nos recuerda que lo que vemos y lo que no vemos es parte de una misma realidad, una fuerza invisible e ilimitada; que todo es uno.


La experiencia y sus efectos

Empezamos hace apenas unos meses y se nota un cambio en ellos
Empezamos hace apenas unos meses y se nota un cambio en ellos

“Empezamos hace apenas unos meses y se nota un cambio en ellos. Lograron concentrarse; pasaron del bullicio del principio a aprender a calmarse, a encontrar un espacio, a sentarse. Se nota mayor capacidad de respetarse al hablar, de reconocer al otro y de las habilidades que tiene cada uno; uno llega, el otro no llega, uno hace, el otro no hace, pero todos hacemos, somos parte todos de un mismo grupo. La idea es que se unan como grupo. Estamos tratando de que por fuera del taller también sean un grupo. Que hagan salidas, que se encuentren. Es algo que cuesta mucho. Si esos vínculos no se generan formalmente desde la institución, informalmente no lo hacen. La idea de salir e ir caminando al parque los motiva a hacer cosas. Desde que empezaron las clases de yoga se los ve más concentrados, más respetuosos. ¡Ojalá lo pudiésemos hacer más de una vez por semana! Ellos esperan el día de la clase, se comprometen; están contentos. Y tienen la oportunidad de elegir si quieren ir a las clases o no, porque es una actividad optativa.”
Florencia Abeleira, terapista ocupacional

 

 

Más información:

TALITA KUM TALLER PROTEGIDO DE PRODUCCIÓN
Moldes 486 (entre Luzuriaga y Olavarria) - Llavallol
Teléfonos: 4298-8765 / 4231-5085.
Modalidad: Ambulatoria.
Zona de Influencia: Partidos de Lomas de Zamora, Esteban Echeverría, Ezeiza y Almirante Brown.

 

 

 

(1) Del libro “Asana Pranayama Mudra Bandha” Autor: Swami Satyananda Saraswati. Yoga Publicactions Trust, Munger, Bihar, India