¿Cómo expresarnos sin manipular a los demás y sin dejarnos manipular?

Comunicacion asertivaPor Inés Asencio (Yogamudra)

Psicóloga UBA, profesora de SatyanandaYoga y directora de Yoga Darshan Mendoza 


La comunicación es un tema que atraviesa al ser humano. Vivimos en familia, en sociedad; nos movemos en grupos -en nuestros trabajos, con nuestros vecinos, con nuestros amigos-; constantemente estamos interactuando con otras personas. En esas interacciones se ponen en juego distintos niveles de confianza.

Hay personas a las que aparentemente les resulta muy fácil tener una respuesta adecuada, quedar bien, salir bien parados de una situación, mientras que para otras personas las mismas situaciones son todo un mundo.



Autoestima

La autoestima está íntimamente relacionada con la comunicación. En nuestras interacciones intervienen la confianza, la seguridad, la autoestima que uno tiene por uno mismo. En esos procesos se necesita también saber cómo expresar, cómo decir las cosas; tener -desarrollar-habilidad para expresarnos. Sobre esto se basa el taller de comunicación.

En el taller abordamos las personalidades asertivas, no asertivas, los tipos de respuesta y técnicas para mejorar la comunicación, en especial en momentos de desacuerdos con los otros. También se trabaja sobre estilos de personalidad y tipos de respuestas ante situaciones típicas que se presentan en la interacción con otros.

Imagen de la edición que se dio de este taller en la Ciudad de Mendoza.¿Se aprende a ser asertivo?

Las conductas de ser o no ser asertivo se aprenden. Son hábitos, patrones de conducta. No existe una persona que nazca siendo asertiva, sino que es un aprendizaje que se va desarrollando en la interrelación con el ambiente que rodea al niño (familia, escuela, sociedad). Dependiendo de cómo sea el ambiente que lo rodea, el niño empezará a comportarse de una u otra manera, según los modelos de los padres -por identificación, por imitación- y también según las respuestas que tengan los padres hacia las conductas del niño.

Todos, de una u otra manera, buscamos llamar la atención, sentirnos valorados, ser alguien para los demás. Esa es la principal motivación que nos mueve en la vida. Ser alguien para los demás es de vital importancia ya que en esta experiencia de sentirse valioso se va a formar la autoestima.

El niño que se haya sentido adecuadamente querido y respaldado va a desarrollar una sana autoestima y seguridad en sí mismo. Más adelante, una vez que haya madurado, dejará de estar pendiente de la opinión de los demás para guiarse por sus propios criterios.

Para conseguir ser alguien, sentirse valoradores, los niños utilizarán todos los medios que estén a su alcance, independientemente de su valor moral. Y, según cómo responda su ambiente, continuará mostrando un comportamiento y abandonando otros.

Por ejemplo, si un chico consigue llamar la atención en su casa portándose bien, atendiendo en clase, siendo buen compañero, y esta conducta es valorada por los padres, los maestros, los amigos, continuará desarrollando esa conducta porque va a recibir lo que en psicología se llama un “refuerzo positivo”, que es cualquier respuesta agradable que nos llega del exterior y que nos hace pensar que la conducta que acabamos de hacer es deseable. El refuerzo positivo es cualquier respuesta agradable que yo recibo del mundo externo a una conducta que realicé y que me hace pensar que es deseable. Por lo tanto, si recibo esa respuesta a mi conducta voy a seguir haciéndola, porque recibo algo positivo, ya sea material, premios, un refuerzo social, miradas, sonrisas, elogios, aplausos, etc. Los refuerzos positivos aumentan la probabilidad de que se vuelva a producir la conducta.

Cuando una conducta ocurre regularmente en una casa, es seguro que esa conducta está siendo reforzada de alguna manera.

¿Se aprende a ser asertivo?¿Por qué no soy asertivo?

Tendríamos que pensar ahora por qué una persona no es asertiva. ¿Qué pasó en su historia para que no haya logrado este desarrollo, este aprendizaje? Puede haber pasado que la persona no haya aprendido a ser asertiva o lo aprendió de una manera inadecuada. ¿Cómo puede darse este aprendizaje inadecuado o no aprendizaje?

En este punto podemos manejarnos con tres hipótesis: el castigo sistemático, la falta de refuerzo a conductas asertivas, y el refuerzo de conductas no asertivas o agresivas

Por un lado, pudo haber habido un castigo sistemático a las conductas asertivas. Por castigo se entiende cualquier respuesta no gratificante que recibe el niño después de una conducta. No necesariamente tiene que tratarse de algo físico; puede ser recriminación, descalificaciones, prohibiciones.

Así, cuando un chico vuelve a su casa y muestra una conducta asertiva, y por ejemplo dice, “mamá, le pude decir a la maestra que no estaba de acuerdo con ella”, y el padre le dice “no, no tenés que discutir con la maestra” o “no des tu opinión”; o cuando un niño se defiende de un compañero en una agresión y la madre lo reta, se van limitando las conductas asertivas que va teniendo el chico en su infancia.

La segunda hipótesis es la falta de refuerzo en las conductas asertivas. Si bien la conducta asertiva no fue sistemáticamente castigada, tampoco fue suficientemente reforzada, entonces la persona no ha aprendido a valorar este tipo de conducta como algo positivo.

Una conducta que no recibe una respuesta valiosa durante un tiempo prolongado, se va a ir debilitando o no se va a reconocer como algo positivo. Por ejemplo, si no alabamos nunca a un chico que se porta bien, va a buscar otras formas de llamar la atención; o si no hacemos caso a un niño que llora, el chico va a buscar otras formas de conseguir lo que quiere. Otro ejemplo de esto sería el caso de un chico que vuelve del colegio y dice “mamá, me fue bien, hice esto, pregunté lo que no entendía, o me defendí…” y la madre no le dice ni qué bien ni qué mal, le dice “ah, bueno, mirá vos…”, pero no hace ningún énfasis para fortalecer la actitud del chico.

En la tercera hipótesis, la persona obtiene más refuerzos por conductas no asertivas o agresivas. Recordemos que decimos refuerzo pensando en respuesta agradable que llega del entorno. Por ejemplo, una persona tímida o indecisa a la que siempre la están ayudando o apoyando. El refuerzo que obtiene es la atención de los demás. En este caso, si esto se sostiene en el tiempo, el día de mañana esa persona será insegura.

En el caso de una persona agresiva, el refuerzo positivo para esa persona es ganar la discusión, conseguir lo que quiere, tener gente que lo siga por este modo dominante, conseguir las cosas más rápido. Esta sería una forma donde la respuesta no asertiva o agresiva, la conducta no asertiva o agresiva, recibe un refuerzo positivo.

Educación formal

La educación es otro factor, por supuesto, que contribuye a formar personas asertivas o no asertivas. Tradicionalmente, desde la educación se nos decía que respetar a los adultos era no discutir o que se debía obedecer a la autoridad sin expresar opinión. También, desde la formación religiosa, la idea ha sido siempre postergarse a uno mismo frente a los demás, porque no valorar como más importante lo que necesita el otro es tener una actitud egoísta. Actualmente hay también modelos opuestos de educación, que enseñan que se debe ser agresivo y competitivo para tener éxito.

De esta forma, la educación también ha sido un factor influyente en el proceso de aprender a ser asertivo o no asertivo.

Ideas irracionales

Además de la historia personal y la educación, también puede sumarse al análisis si la persona tiene patrones irracionales de pensamiento que le impiden actuar de forma asertiva.

Los esquemas mentales o creencias son parte de la forma de pensar. En este caso, llamamos ideas irracionales a aquellas que no se corresponden a una lógica; si bien se plantean objetivamente, no son lógicas. Si estas ideas se toman al pie de la letra, nadie necesita ser querido y apreciado para vivir.

Estas creencias se van desarrollando desde la infancia y si una o varias de estas creencias están muy presentes en nuestra mente, va a hacer que no logremos ser asertivos.

Una de las creencias irracionales de Ellis, el psicólogo cognitivo que las desarrolló, por ejemplo, dice que “es necesario para un ser humano ser querido y aceptado por todo el mundo”. Si yo siempre estoy buscando la aceptación de todos, nunca voy a poder decir que no, que es un derecho asertivo, me voy a sobreadaptar a las situaciones, no voy a ser sincero, no me voy a defender. O, si por ejemplo, pienso que “es horrible que las cosas no salgan como yo quiero”, que es otra de las ideas irracionales enumeradas por Ellis, me puedo enojar muy fácilmente por cosas insignificantes, voy a ser intolerante con los demás y me voy a quejar, lo que habla de una rigidez en mi esquema mental. Si divido a la gente entre gente buena y mala, que debe ser castigada, aparece la idea de ira, de cuestionar los motivos de los demás. En fin, cuando trabajamos en cada una de estas ideas irracionales, vemos que todas nos ubican o nos terminan dejando en un lugar donde no logramos desarrollar una personalidad asertiva.

En el taller desarrollamos ejercicios y técnicas para ir trabajando sobre las situaciones en las que tenemos problemas de comunicación, detectando las ideas irracionales, viendo nuestras conductas no asertivas y haciendo después un trabajo con las creencias, de cuestionar las creencias o de reestructuración cognitiva. En la parte final se trabaja con las respuestas asertivas.

Sabado 23 de noviembre, taller en Lavalle, MendozaEste sábado, 23 de noviembre, se desarrollará el taller “Comunicación para mejorar los vínculos y la autoestima”, en el que se brindarán herramientas y técnicas para lograr una comunicación asertiva. La actividad será dictada por Inés Asencio (Yogamudra), psicóloga UBA, profesora de Satyananda Yoga y directora de Yoga Darshan Mendoza, y tendrá lugar en el Departamento de Lavalle, en esa provincia.