Atmabhava 5 Ganesha 1201x367

La recompensa de la fe

Swami Sivananda

 

Una historia de Swami Sivananda Saraswati, en la que a través del encuentro entre un joven príncipe y un ladrón nos enseña cómo la fe inquebrantable siempre es reconocida por la divinidad. 

Un pequeño príncipe, engalanado con joyas, estaba cerca de un estanque.


Llegó un viejo ladrón. Fingiendo un colapso, se tiró al suelo y lanzó un grito lúgubre. El príncipe se abalanzó hacia el anciano y le preguntó por su salud.

"Me estoy muriendo de sed, niño. Por favor, tráeme un poco de agua para beber”. El príncipe fue hacia el estanque. Pero el ladrón dijo: “No así, dulce niño. El agua que me des puede ser el último sorbo que tome en esta vida. No has sido iniciado y, por lo tanto, nunca has sentido la presencia de Dios. Si pudieras ser iniciado en la santa palabra que obligaría a Dios mismo a comparecer ante ti, el agua que me dieras sería santificada, apta para ser bebida por mí, un hombre santo, en el momento en que me toque partir de este mundo ".

El príncipe pidió ser iniciado en mantra y el anciano dijo: “Ve y sumérgete en ese estanque, pero antes de ir, quítate esas joyas costosas y déjalas en la orilla. Aguanta la respiración y mantén la cabeza bajo el agua hasta que te llame”. El chico, inocente, hizo lo que le dijeron. El ladrón tomó las joyas y huyó.

El niño esperó la llamada del guru. No quería sacar la cabeza del agua antes de que su guru lo llamara. La firmeza y total autoentrega del joven devoto conmovió el corazón del Señor Narayana, quien abandonó su morada divina y corrió hacia el estanque. Él gritó: “Hijo Mío, soy el Señor Narayana, el Señor del Universo. Estoy muy complacido con tu devoción. Sal del agua ahora”. ¡Pero el chico no saldría hasta que su guru lo llamara!

Lord Narayana se disfrazó de policía y del padre del niño, atrapó al ladrón y le ordenó que llamara al niño para que saliera del agua de inmediato. El ladrón gritó: “¡Oh niño! Sal del agua ahora”. Cuando el niño levantó la cabeza, el ladrón murió. El niño obtuvo la recompensa suprema por su intensa fe, devoción y espíritu de entrega. Tuvo la visión del Señor Narayana.

Fuente: “The Reward of Faith”, Yoga Magazine, abril 2005